Reseña | Venom

Venom
WE ARE (NOT) VENOM

Desde que anunciaron que existiría una película de Venom en solitario, desconectada del universo Marvel y que sería una historia de origen, el filme se situó entre una nube de dudas y desconfianza tanto de fanáticos extremos de la figura de los cómics, como de entusiastas del cine. ¿Era necesario explicar el origen de uno de los enemigos más famosos de Spider-Man en un mundo sin Spider-Man? ¿Acaso Sony podría igualar el éxito de otras compañías con otra película de superhéroes? ¿Es Venom una buena película? La respuesta a todas esas preguntas y más, es NO.

Comencemos por las formalidades

Venom es protagonizada por el multifacético Tom Hardy, quien no es extraño en las películas de superhéroes, ya que interpretó a Bane en la tercera parte de la trilogía de Batman dirigida por Christopher Nolan. Lo acompaña Michelle Williams –actriz nominada 4 veces a los premios de la academia– y el antagonista es Riz Ahmed quien vimos no hace mucho en Star Wars: Rogue One.

Venom

La película es dirigida por Ruben Fleischer que en su historial de éxitos sólo ha tenido uno: Zombieland, a partir de ahí sus películas ha ido de mediocres a malas, pero la combinación no sonaba mal para una película de superhéroes: actores con excelentes filmografías, así como un director que ha sido one hit wonder pero que podría repetir la fórmula que lo hizo famoso.

Lamentablemente esto termina convirtiéndose en una muy mala experiencia de principio a fin, con errores en todos los flancos y una historia que es predecible y tediosa, con un final tan desencantado que parece apresurado y dejará a los fans y no tan fans con un amargo sabor de boca.

El desencanto

Viajemos a la primera década de los 2000, las películas de superhéroes ya existían con grandes representantes como Spider-Man de Raimi, X-Men de Singer y Batman de Nolan, películas que pavimentaron el camino para que los títulos basados en cómics fueran el éxito que son ahora. Pero también existe el otro lado de la moneda; el patito feo, aquellas películas que muchos actores preferirían olvidar: Daredevil, Fantastic Four, Ghost Rider, Hulk, aquellas cintas que no sólo fueron destrozadas por los críticos, si no que los fans prefieren olvidar por siempre, en una época que precede a los éxitos de Marvel Studios.

Todo esto lo menciono porque Venom es una película que recuerda a esa época, donde algunas películas preferían exhibir al superhéroe en su emblemático traje y mostrando sus poderes con pirotecnia, efectos, música, etc, que armar una trama con la que el público se identificara.

Venom

Las fallas de películas como Daredevil, eran la mala actuación de sus protagonistas, la clara insensibilidad hacia los orígenes del personaje principal, y la nula atención a los pequeños detalles que aquellos acérrimos fanáticos, sobre todo, siempre notan. Venom no sólo repite estos errores una vez tras otra, los expone y resalta como si fueran algo de que presumir, pero al mismo tiempo busca no caer en la línea parodia, todo esto de tal manera que produce incomodidad, el llamado Cringe o pena ajena. Durante las casi 2 horas que dura la película, existen momentos donde no puedes ni forzar la risa por el chiste malo que acaba de hacer Tom Hardy, o el uso de groserías por parte del simbiote que están totalmente fuera de contexto.

Desde el inicio de la película Tom Hardy demuestra que que su personaje tendría distintas personalidades durante la película, y no de una manera evolutiva, o acorde a la trama; más bien serian distintas actuaciones, sólo porque él así lo decidió y alguien en la producción, se lo permitió.

Al principio de la película nos lo presentan como el reportero que no tiene miedo a nada, y está dispuesto a enfrentarse a magnates de la industria con tal de conseguir la verdad; luego se transforma en una persona miedosa de sí misma, un comico que pelea con sus voces interiores, luego una arma asesina, luego un reportero que busca el bien, luego un loco que busca venganza y de regreso, todo esto en un lapso de menos de dos horas.

La actuación cae en lo exagerado, incluso parece una burla, y esto no sería un problema si eso fuera el mood general de la cinta, pero tal vez decidieron irse por el camino “Deadpool” y a media película retomaron el camino hacia una película de acción genérica. No se puede negar que algunas escenas sólo son salvadas por la energía de Hardy, pero queda opacado por la inexistente química que hay entre él y su co-protagonista, Williams, quien parece fue obligada a presentarse… y digo presentarse, no actuar, porque ella no actúa para nada durante todo el metraje, inexpresiva e incluso aburrida, hunde la mayoría de las escenas en las que se presenta.

Clichés, y más clichés

En términos de historia, podemos esperar una película dividida en 3 marcados actos. El origen de Venom y como se une a Eddie; la simbiosis perfecta entre parásito y hombre y que resulta en el Venom que conocemos; y finalmente la confrontación final con villano genérico que es similar al protagonista pero con otro color. Es una fórmula popular, trabajada hasta el cansancio por Marvel, con la diferencia de que ellos sí saben cómo explotarla, empacarla y venderla, cosa de la que, por supuesto, carece en su totalidad Venom. Desde el inicio nos topamos con cliché tras cliché de trama, exploración espacial que sale mal, científico bueno que resulta malo, hombre exitoso tirado a mal por culpa propia, rupturas amorosas y chiste malo tras chiste malo.

Venom

Toda la primera hora de la película es aburrida, como pocas. La fundación Life liderada por Carlton Drake (Ahmed) está en el tope de la tecnología, lo cual les ha permitido realizar misiones espaciales. En una exploración logran “atrapar” 5 muestras vivas llamadas simbiotes. Durante el regreso a la Tierra algo sale mal, y una de las muestras escapa, lo cual termina en desastre y el cohete choca matando a todos los tripulantes. Se nos presenta el contexto de cómo es que los simbiotes se meten en los huéspedes humanos y toman control sobre el. Así pasan 6 meses donde el simbiote llega a San francisco listo para realizar su plan maligno.

Mientras tanto Eddie Brock ha perdido su empleo, su prometida lo dejó, y vive a duras penas en un pequeño departamento, hasta que el destino lo lleva a explorar una de las instalaciones de la fundación Life donde, los simbiotes que mantienen cautivos son usados en pruebas para encontrar el huésped perfecto y así conseguir la simbiosis. Eddie termina causando un altercado, lo que hace que uno de los simbiotes escape dentro de él y sea por la seguridad del lugar, y rápidamente se da cuenta que ya no es el mismo, y que ahora tiene poderes superhumanos: velocidad, fuerza, agilidad, incluso el simbiote puede alertarle de cuando el daño se aproxima, algo a la “Sentido Arácnido”, y en un abrir y cerrar de ojos, logran la simbiosis perfecta.

Venom

Desde el principio son obvias las diferencias entre la historia que nos plantea la película sobre el origen de Venom y lo que ya conocemos de los cómics. Debido a que no pueden usar a Peter Parker como el usuario original del simbiote, tuvieron que modificar la narrativa de una manera que no necesitara nada de la historia original. Por eso los cambios de ciudad, la llegada del simbiote e incluso la personalidad de Eddie, pero todo esto termina hundiendo más la película, las ideas son genéricas y aburridas, en ningún momento el personaje principal nos atrapa por lo cual nunca sientes empatía hacia lo que siente, incluso el final se siente tan insípido. Eso, más que ser culpa de Marvel por no prestar sus derechos, es culpa de un mal guión, que prefirió refugiarse en territorio familiar, que explorar ideas nuevas que pudieron haber cautivado a asistentes del cine.

La relación Eddie/Venom podría ser el punto menos peor de la película, podría, pero no lo es, sus escenas son constantes discusiones sobre qué está bien y mal, o como Venom puede conocer todos los pensamientos de Eddie, sus miedos, sus sueños, lo repiten hasta el cansancio, como preparando algún tipo de entrega final, pero el resultado es totalmente predecible, y no provoca ningún tipo de reacción inesperada. No se tiene que ser un erudito de los cómics para saber cuál es el contexto de Venom, ese enemigo de Spider-Man, que puede infundir miedo con su pura presencia, pero en su película lo presenta como un standupero que está realizando una sesión de mímica y ventriloquismo.

Opacidad en todo su esplendor

El aspecto técnico no es malo, pero tampoco brilla, simplemente es genérico. La edición tiene errores de continuidad; durante el combate abusa de los cortes y algunos saltos son muy notorios. Los efectos especiales hacen lucir a Venom como un ser repugnante, como si al tocar la piel sintieras una baba, pero tal como sucede en las películas de Transformers, llega un momento en el que tanto CGI hace que pierdas la noción de quién es quién, y en qué momento.

  • La escena post-créditos
minus
  • Actuaciones planas y volubles
  • Personajes sin química
  • Trama predecible
  • Diálogos tediosos, y sin chiste
Un completo desastre

Reseña | Venom

Venom es la clara muestra de que el género de superhéroes no es para todos, se requiere de análisis, investigación, un gran equipo detrás para realizar una buena película. Es obvio que nunca se podrá complacer a propios y extraños del personaje de los cómics, pero si algo hemos aprendido durante estos años de explotación del género, es que incluso los personajes más ridículos o desconocidos pueden convertirse en símbolos si se trabajan bien.

Es posible que Venom no sea una pérdida total para Sony, como toda película, tendrá un segmento de la gente que la considere buena, pero esta no es una de esas películas de “tan buena que es mala”. Con una escena post créditos que prepara lo que sería una secuela más atractiva, sólo queda esperar a ver si es que Sony con su universo expandido de villanos puede lograr algo, o si esta película abrirá la conversación una vez más sobre si es momento de que la compañía regrese los derechos a Marvel.

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