StarCraft: La supremacía, purificación y dominio de la galaxia

StarCraft
A 20 años del lanzamiento del mejor juego de estrategia en tiempo real, hacemos un repaso general de las bases que convirtieron a StarCraft en uno de los mejores de la historia.

Mi última base está siendo destruida por los soldados Terran y unos cuantos tanques de asedio enemigos. El reloj muestra cerca de 40 minutos de partida; para mí y mis amigos es un tiempo normal, más en un juego de StarCraft de todos contra todos y siendo cinco jugadores de manera local.

Mi amigo celebra la victoria sobre mi ejército y veo lo que antes era mi prospera civilización Protoss, mi raza favorita hasta este día. Volteo a ver el mapa y para mi sorpresa queda un punto azul escondido. Un Arconte Tétrico solitario y olvidado en alguno de mis ataques del inicio del juego.

Sin oportunidad de hacer algo relevante, me dispongo a ser un espectador de la guerra entre los jugadores vivos de la partida. Con mi única unidad me desplazo y veo los grandes ejércitos que se preparan para la batalla final que siempre acostumbramos tener después de un buen rato de estar maximizando nuestras unidades.

Cómo buen amigo que soy, aprovecho un pequeño camino elevado justo detrás de la formación enemiga del ejercito que minutos antes había sentenciado mi derrota. Utilizo la habilidad de mi Arconte Tétrico y poco a poco les voy lavando el cerebro –se convierten en unidades mías, aunque no sean de mi raza– a ciertas unidades a mi alcance para ver como son destruidas por sus compañeros de milicia que los rodean.

Extrañado, mi amigo exclama que se le han perdido unidades, a lo cual no puedo evitar soltar una ligera sonrisa. Repone a su ejército perdido y repito mi proceso, convirtiendo unidades a mi bando para que sean destruidas y así mermar su fuerza militar Terran. De pronto siento su mirada juzgándome y me doy cuenta de que mi acto sucio y bajo –pero divertido– ha sido descubierto.

Se escucha una gran carcajada por mi parte y blasfemias en tono de broma de mi amigo; acto seguido, veo a mi Arconte ser destruido por un gran ejército. Después de ese día, dicha anécdota de juego siempre es recordada en las reuniones con los mismos amigos que hasta este día disfrutamos de varios juegos de Blizzard juntos, además, dicho sea de paso, nunca conté con la confianza de que me dejaran vivo en alguna otra partida.

Para mí, eso es y eso significa StarCraft, una tarde de escuchar los ventiladores de computadoras, los clics del mouse, las risas, quejas, maldiciones y blasfemias. Una tarde de LAN party disfrutando de jugar con mis amigos.

Ahora, es turno de celebrar el 20 aniversario de la franquicia que a tantos jugadores en el mundo otorgó esta clase de diversión y emociones, siendo parte fundamental de los cimientos de los esports y en lo que a las competencias de juegos profesionales se refieren. Marcando toda una época, y que tal vez hoy varios juegos han opacado por su estilo, StarCraft merece un lugar importante dentro de la industria de los videojuegos. Pero, este desplazamiento en popularidad no evito que el juego siga siendo relevante, siendo de los canales con más espectadores a nivel mundial, actualmente Twitch lo coloca en el lugar 17 de los streams más vistos.

Si te interesa adentrarte en esta magnífica franquicia, no te preocupes, a continuación te explicamos los elementos clave del juego.

Si bien el género RTS (Estrategia en Tiempo Real, por sus siglas en inglés) siempre ha sido de nicho, StarCraft me parece de las opciones más accesibles para introducirte en esta clase de juegos. Con sólo tres clases a elegir, la diversidad se encuentra en las unidades que puedas reclutar. A continuación, daré un repaso muy general de las habilidades y debilidades de cada una de ellas, así como parte de la historia de la campaña del juego, para todos aquellos que desconozcan de que trata y quieran adentrarse a esta franquicia.

3 razas, 3 estilos de juegos

Comenzando por los Terran, que son la clase humana del juego, sus cualidades destacan por su capacidad de adaptación del territorio ya que pueden construir en cualquier lugar y mudarse de ubicación si así lo requieren ya que la mayoría de las edificaciones Terran cuentan con propulsores para volar y desplazarse. Pueden reparar edificaciones dañadas y pueden bloquear unidades robóticas. Se centran en ataques a distancia y pueden disparar misiles nucleares que devastan unidades y edificios por igual. Son la clase más balanceada del juego, así que si eres de los que no sabe por dónde empezar, son tu mejor opción.

En su contra tenemos que su especialidad no es el sigilo, teniendo escasas dos unidades capaces de camuflarse. Su capacidad de adaptación se ve mermada por la gran cantidad de espacio que necesitan para construir, además de necesitar edificaciones secundarias para crear todas las unidades disponibles. Si alguna estructura es dañada de forma critica al punto de que su barra de estado se ponga roja, sino es atendida rápidamente termina por destruirse. El orden de construcción es importante, sino te toparas con el clásico trabajador atrapado entre dos edificaciones y que solo te quedara verlo bailar hasta que disfrute de una victoria o vea con horror como la muerte se acerca hacia él.

Posteriormente tenemos a los Zergs, una raza de criaturas galácticas en busca de complementarse y mejorar su codificación genética sin importarles la devastación que dejan a su paso. Los Zergs son letales en grandes cantidades, por eso el costo de sus unidades es bajo en recursos y se reproducen a gran velocidad, entre más conjuntos de criaturas tengas, mejor. Sus estructuras son biológicas, lo que les proporciona la habilidad de regenerarse si son dañadas. Se centran en ataques rápidos y certeros tanto terrestres como aéreos. La clase perfecta si eres ese amigo mala onda al que le gustan las cosas viscosas y ver destrucción. Los insultos hacia tu persona vienen aparte.

Por el lado contrario tenemos que son débiles de forma individual, para desarrollarse y expandirse, es necesario modificar el terreno y cimentarlo de forma especial. Al tener edificaciones biológicas, estas surgen a raíz de la evolución de un Zerg trabajador, por lo que el control de la población es vital para un buen crecimiento. La producción de tropas es lenta ya que se necesitan varias larvas tanto para extracción de recursos, construcción y evolución.

Cómo tercera y última raza están los Protoss, una civilización alienígena con grandes avances tecnológicos, son más inteligentes, fuertes y agiles. Sus unidades son resistentes, cargan con escudos que se pueden recargar y su clase obrera puede iniciar la construcción de estructuras y retomar sus tareas de recolección ya que la edificación se completa de forma autónoma después de un tiempo determinado. Se enfocan en el sigilo ya que varias de sus tropas pueden camuflarse de forma permanente. El daño que causan es mayor al de las otras dos razas y tienen una capacidad ofensiva y defensiva de gran impacto. Por ello, es la raza más complicada en cuestiones de administración de recursos y decisiones tácticas. Si llevaste clases de administración y te dejaron leer el arte de la guerra en la escuela, puede que sean lo tuyo.

Todas sus aparentes ventajas se ven contrarrestadas con el alto consumo de recursos que necesitan para desarrollarse y la lentitud de las mejoras para las tropas. No tienen manera de reparar construcciones y para poder construir necesitan de una edificación llamada Pilon que si bien aumenta el límite de población y permite expandirse, es débil, por lo que necesita estar bien protegida causando el gasto de recursos en protección estratégica. Si dicho Pilon es destruido todo a su alrededor queda sin energía por lo que no puede ser utilizado hasta que construyamos de nuevo la edificación.

Como puedes observar, a grandes rasgos y de forma muy general, el juego te brinda una amplia gama de posibilidades según tu estilo y experiencia de juego. La curva de aprendizaje es gradual, y bondadosa para el jugador que se inicia en el género, apoyado a su vez por una gran campaña de un solo jugador que funge al inicio de tutorial y que te va aumentando la dificultad conforme avanzas en la historia del juego.

Grandes mecánicas apoyadas por una excelente narrativa

Hablando de la historia, el argumento es –de inicio– sencillo: en el siglo XXVI, los Terran, los Zerg y los Protoss pelean por la dominación del Sector Koprulu, una parte distante de la Vía Láctea, y así asegurar su supervivencia y supremacía ante los demás; algo común en juegos de este tipo y que brinda el pretexto perfecto para la guerra entre las tres facciones. Sin embargo, se elogia a Blizzard y a StarCraft, por el cuidado y profundidad que supieron imprimir a la campaña de la franquicia, algo que en su momento no se había visto.

Este punto central del conflicto es profundizado en cada una de las facciones. Por ejemplo, en los Terran, se nos explica cómo son humanos renegados del planeta Tierra en busca de colonizar un nuevo territorio para prosperar, pero fiel a la naturaleza humana son gobernados por un dictador que sólo busca el beneficio propio, causando guerrillas internas y batallas civiles que son oprimidas a base de violencia y asesinatos. Experimentos clandestinos, corrupción, opresión y conspiraciones son algunos de los eventos que vemos en los capítulos de los Terran y que terminarían por verse involucrados involuntariamente en una guerra de fuerzas más allá de su entendimiento.

Los Zerg son gobernados por una mente suprema que lidera a toda su raza con un control de enjambre, ya que todas las criaturas siguen un fin en común, asimilar el mayor número de nuevos seres y así seguir evolucionando y perfeccionando su ADN. Posteriormente en las expansiones del juego y en el universo expandido descubriremos que los Zerg fueron modificados genéticamente y de forma original por una antigua civilización cósmica llamada Xel’naga, que valoraban la vida y buscaban sembrarla en diferentes mundos y observar su evolución. Estos seres místicos buscaban dos nuevas especies para preservar su legado, brindándoles el don de “la pureza de la forma” y “la pureza de la esencia”. Todo se vino abajo cuando los Zerg que obtuvieron ambos, los traicionaron, aunque era de esperarse, siendo unos insectos parasitarios.

Pero mucho antes de estos eventos, tenemos a los Protoss que fueron los primeros candidatos a obtener las dos cualidades, siendo bendecidos de inicio con el don de la “la pureza de la forma”. Al inicio los Naga habían quedado fascinados por la rapidez de su evolución, pero no fueron dignos de la segunda cualidad por el fanatismo, egocentrismo y prematura aceleración en su desarrollo del que fueron víctimas. Al final del día, los Protoss buscaban redimirse y encontrar de nuevo el favor de sus creadores, aquellos a los que ellos llamaban dioses, y en su afán de encontrar esta segunda oportunidad, reconocieron en los Zerg una igualdad de creación, pero valoraban la vida igual que sus creadores, por lo que su objetivo principal se volvió purificar la galaxia.

Oportunidades en nuevas generaciones

Como puedes ver, StarCraft goza de varios elementos que lo hacen atractivo, tanto en mecánicas de juego como argumentalmente. Si eres de aquellos jugadores que goza de una buena historia o que le gusta clavarse del lado competitivo o simplemente divertirse con amigos, encontrarás lo adecuado para tu gusto. El juego puede ser tan entretenido y profundo como uno elija, y eso lo hace un título muy versátil.

Me cuesta creer hoy en día que no sea un juego que no goce más de los reflectores o el interés de la gente fuera de la escena competitiva, pero confío en que existen muchos jugadores en las nuevas generaciones que podrán darse cuenta del gran juego que es este título de Blizzard. Más aún con la salida del juego original en HD, acercándolo a todo este nuevo mercado que no se arrepentirá de darle una oportunidad agregándolo a su lista de juegos esenciales o favoritos. Con una secuela que cumple en engrandecer todos los aspectos de la franquicia, y un universo expandido en el que te encantará adentrarte, StarCraft es una obra de ciencia ficción en el gaming que no debes perderte.

¡Feliz 20º Aniversario StarCraft! Y tú, ¿estás listo para pelear por la supremacía del Sector Koprulu?

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