Wii U: El mejor fracaso de la historia de Nintendo

Wii U
Una breve reflexión acerca de los aciertos, errores y circunstancias de la descontinuada consola de octava generación de Nintendo.

A 5 años del lanzamiento del Wii U, es momento de hacer una breve reflexión sobre lo acontecido con la consola descontinuada de Nintendo. Cabe aclarar que el propósito de este artículo de opinión no es el de repartir culpas, sino de efectuar un análisis informativo lo mejor posible.

Buenos juegos, poco apoyo externo

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Lo primero que hay que mencionar de Wii U es que fue una consola con títulos de calidad. A pesar de que plataformas como Metacritic no siempre son fuentes 100% confiables de cuan buenos son los videojuegos, sí pueden darnos un indicio de su apreciación en general. Dicho lo anterior, si nos damos una vuelta rápida por las entregas calificadas en esta plataforma, podemos notar que éstas fueron recibidas favorablemente.

Sin embargo, un factor que sí afectó a las ventas iniciales del Wii U es que sus mejores entregas, no llegaron sino hasta poco más de un año después de su lanzamiento. Considerando que esta plataforma no ofrecía un sistema potente a sus posibles compradores –y no estoy diciendo que ese debió ser el propósito de Nintendo–, su principal atractivo se cimentaba en dos pilares: la presencia de juegos first-party y el apoyo de los third-party.

Los primeros tardaron un tiempo en llegar y los videojuegos creados por otras empresas fueron muy pocos. Para empeorar la situación, el reducido interés del resto de los publishers fue disminuyendo a partir del primer cuarto del 2013. Lo anterior creó una especie de círculo vicioso: las ventas del Wii U eran bajas por la escasa de presencia de títulos por mes y los third-party no crearían más exclusivas para la consola, a menos que ésta vendiera más unidades.

Los aspectos innovadores de una consola incomprendida

Wii U

Una característica que definió al Wii U fue su gamepad que combinaba un control y una pantalla en un sólo dispositivo. Ésta también podía convertirse en una especie de monitor principal, en caso de que no se tuviera una pantalla disponible.

Si bien es cierto que lo anterior significó un avance importante en la portabilidad de los juegos, también hay que aceptar que no todos los títulos lanzados para esta plataforma la aprovecharon al máximo. Incluso hubo casos en dónde el uso del gamepad se sentía como un capricho, en lugar de constituir un complemento para disfrutar la experiencia interactiva.

Otras ventajas que contenía el Wii U, era un sistema interno que permitía la retrocompatibilidad y una red social que unía a la comunidad de jugadores en un ambiente seguro llamada Miiverse, un servicio que también fue clausurado hace unos pocos días. Todas y cada una de ellas contribuyeron a que la consola fuera bien recibida por aquellos fans veteranos de Nintendo, o que al menos tuvieron la noción de lo que la compañía usualmente le ofrece a su público.

El peor enemigo del Wii U, la pésima comunicación

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Sin embargo, para el público casual o ajeno a los videojuegos o no hubo una comunicación clara de qué era esta consola de octava generación, ni cuáles eran sus propuestas para la industria. Los esfuerzos de mercadotecnia no se consolidaron y, en cambio, confundieron al segmento que no estaba precisamente afiliado con Nintendo. El nombre de dicha plataforma tampoco ayudó, pues se creó la idea de que el Wii U o era un accesorio para el Wii, o era una versión más potente.

Regresando un poco al gamepad, si bien éste tenía un impacto en algunas entregas fírst-party, no fue tan bien apreciado por los desarrolladores externos. Como consecuencia, muy pocos de ellos utilizaron el gamepad en sus entregas. Gracias a la mala comunicación del Wii U, se creó la imagen de dicho control como un aparato tosco, burdo y poco práctico, aunque la realidad fuese diferente.

A la par de los problemas antes mencionados, el propio Wii U no supo definirse ante un entorno muy diferente al de los años del Wii o del DS. Al no saber cómo acercarse al público casual, ni llamar la atención de los llamados “hardcore gamers” sólo se quedó con sus más acérrimos seguidores incondicionales. Tampoco se pude negar que enorme presencia de los dispositivos móviles, fue otro factor que superó a Nintendo en la portabilidad de juegos.

Todo lo anterior culminó en la cancelación de su producción, ocurrida el 31 de enero de 2017. El total de unidades vendidas fue de 13.56 millones.

Un final agridulce, pero con un futuro prometedor

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Ciertamente la despedida del Wii U es un capítulo negro para muchos de los aficionados de la Gran N. Pero también hay que considerar que otras compañías que han fabricado consolas a lo largo de la historia de los videojuegos (como SEGA, Nokia, Phillips) han tenido fracasos aún más grandes.

Y los tropiezos dichas empresas han tenido que enfrentar, les han obligado a despedir una gran cantidad de personal, cerrar estudios y/o dejar de crear hardware para siempre.

En una opinión personal, el tomar la dura pero necesaria decisión personal de terminar con el Wii U les permitió a Nintendo seguir adelante. De igual forma considero que aprendieron muchas lecciones sobre cómo saber vender su consola a un público no tan entusiasta en el conocimiento de videojuegos, pero que igual busca divertirse rodeado de sus amigos y familia.

Tal proceso de aprendizaje ha resultado en el buen recibimiento del Nintendo Switch y sus 7.63 millones de unidades vendidas hasta la fecha. Es debido a las razones anteriores, que considero a Wii U como el mejor fracaso de esta compañía.

(Colaborador en Missing Number)

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