My Current Obsession | Magic: The Gathering y mi regreso al mundo TCG

Magic: the Gathering
Cómo las nuevas plataformas, las redes sociales y el paso del tiempo, ayudaron a un servidor a retomar un hobby.

Durante más de 26 años, Magic: The Gathering (MTG) ha entretenido a millones de jugadores a través de sus cartas coleccionables, su vasto universo y personajes, así como sus torneos o eventos. Su mera existencia no sólo definió a los Trading Card Games (TGC) modernos, también construyó una de las comunidades del medio con mayor presencia a nivel global.

Como cualquier miembro de un grupo social, cada jugador tiene su propia historia de cómo ingresó al TGC y cómo su entorno transformó su experiencia para bien o para mal. En el caso de un servidor, mi vivencia con Magic: The Gathering ha sido una serie de valiosas sorpresas, amargas despedidas y redescubrimientos.

Antes que nada me gustaría agradecer a mi hermana y a su amiga, quienes me introdujeron a un mundo de magia, criaturas, hechizos y muchas cartas. Sin ellas nunca hubiera conocido a este pasatiempo creado por un profesor de matemáticas y sus estudiantes, cuyo valor neto en el mercado es cercano a los 4 mil millones de dólares.

Sin más retrasos, iniciaré con mi relato.

Bienvenido a mil mundos de magia y diversión

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Además de sus intuitivas mecánicas basadas en diferentes colores u una plétora de conjuros y guerreros disponibles para el usuario, el arte fue un elemento que me enganchó a esta franquicia desde la primera partida. Los colores y el detalle de las ilustraciones, hacían a un chico de principios de los dosmiles sentirse como todo un hechicero que habita un universo tan maravilloso como peligroso.

Conforme pasó el tiempo no sólo conocí el término para designar a tales usuarios mágicos dentro del medio (Planeswalkers), sino también las leyendas y tragedias de los personajes más relevantes de Magic: The Gathering. Como en México era complicado conseguir las novelizaciones de cada bloque (expansiones con su propia historia y ambientación), gran parte estaba implícita dentro de las propias cartas.

De todos los múltiples mundos del TGC, mis favoritos siempre han sido Kamigawa y Rávnica. El primero por su inspiración en la cultura japonesa, misma que también tiene una notable presencia en los videojuegos. Por otro lado, Rávnica es una gigantesca metrópolis en dónde gremios luchan por la supremacía, cada uno de ellos basado en las combinaciones de los cinco colores básicos de MTG (blanco, negro, rojo, verde, rojo y negro).

Una vez aprendidas las mecánicas e inmerso en su universo ficticio, el siguiente paso fue hallar con alguien con quien jugar. Afortunadamente, encontré mi nicho con mis compañeros de secundaria.

Sin importar que no fuese el mejor, todo parecía de maravilla. Lamentablemente, lo bueno no dura para siempre.

¿Planeswalker nunca más?

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Para algunos, el paso de la secundaria a la preparatoria es particularmente difícil. Aparte de tener que adaptarse a un nuevo entorno educativo, muchas de sus amistades previas ya no forman parte de su ambiente cercano. En el caso de un servidor, dicho cambio también significó que habría muchas menos personas con quien compartir uno de mis pasatiempos.

Y las cosas no terminaron ahí, pues un evento completamente fuera de mi control hizo que me fuese alejando de Magic: The Gathering cada vez más: las tiendas locales que vendían el producto comenzaron a cerrar en mi ciudad. Si bien es cierto que tiendas digitales como Amazon o Mercado Libre ya existían, su presencia no era tan grande como es ahora y comprar en línea era mucho menos accesible.

Si bien existían experiencias multijugador como Magic: The Gathering Online, su interfaz nada intuitiva, aunado a sus controles demasiado complicados y su poca variedad de cartas, fueron otro obstáculo para que siguiese disfrutando del hobby.

Pero el factor que me hizo abandonar MTG, fue mi eventual entrada a la universidad. Dado que la compra de productos se iba encareciendo, no quería que mi pasatiempo se convirtiese en una carga económica constante para mis padres, por mucho que me gustara el juego.

Así que con un cierto dolor en mi corazón, agradecí todo lo que el TGC me había dado hasta ese entonces y lo dejé.

Afortunadamente, a veces el destino y las circunstancias tienen una graciosa manera de operar y converger.

Regresando al campo de batalla

Magic the Gathering

Hace un año, me encontraba rondando por los pasillos de la convención UV Comic 2018. Mientras miraba los manga, cómics, miniaturas, videojuegos y la comida que ofrecían los exponentes, me encontré con varias mesas repletas de jugadores.

Algunos de ellos disfrutaban de Yu Gi Oh, experiencias tabletop como Dungeons & Dragons y otros productos del medio. Sin embargo, me llamó la atención que varios de ellos estaban inmersos en partidas de Magic: The Gathering.

Y de la nada, la chispa de la curiosidad y el deseo de participar renació en mí. Al principio surgieron varias dudas sobre si volver a la arena, sobre todo porque había pasado casi una década desde mi último duelo.

Finalmente, me dije “¿Por qué no?” y me acerqué a los dueños de la tienda.

Tuve la suerte de que en ese momento, se estaba organizando un curso para enseñar el gameplay del TCG a los novatos y/o quienes regresasen al hobby. No sólo me recibieron con amabilidad y empatía, también me regalaron un mazo para principiantes.

Una vez terminado al evento, regresé a mi casa para volverme a empapar de MTG y los cambios ocurridos durante mi ausencia. Desde entonces no sólo he estado en contacto con la comunidad local (misma que también ha florecido de nuevo), también he notado la gradual incorporación del juego de cartas en la escena de los esports contemporáneos.

Hacia un futuro prometedor

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Para bien o para mal, el desarrollo de las redes sociales y plataformas virtuales han contribuido en el renacimiento o la consolidación de diversos grupos de fans. Cuando dejé Magic: The Gathering, sitios como Facebook o YouTube estaban en pañales y plataformas como Twitch o Mixer eran inexistentes.

Todos los sitios anteriores han brindado un espacio para que usuarios casuales y profesionales, compartan su vivencia o jugadas a cientos de espectadores. Ello también permite que los seguidores de MTG, participen y convivan en cada transmisión o video.

Así mismo, el hecho de que compañías como Wizards of the Coast tengan oficinas en Latinoamérica o páginas en español, incentiva la participación de veteranos y amateurs en distintos torneos y eventos.

Magic the Gathering

No podría dejarse de lado la aparición de Magic: The Gathering Arena, la nueva experiencia en línea de la franquicia cuya experiencia coexiste con el juego físico. A pesar de no estar exenta de problemas, especialmente con respecto a su optimización y recompensas para el jugador, su base de usuarios ya superó los tres millones de jugadores activos.

Tomando en cuenta que el juego se lanzó el pasado 26 de septiembre, la cifra previa luce sólida para Hasbro y Wizards of the Coast, quienes ya reciben ganancias estimadas por $500 millones de dólares en este año.

Con todos los puntos anteriores y el lanzamiento de la nueva expansión (Throne of Eldraine), considero que no hay mejor momento para ingresar o volver a la comunidad de Magic: The Gathering. Y si algo he aprendido de toda esta odisea, es que a pesar de las circunstancias y los cambios que aparezcan en la vida, uno siempre podrá adaptarse y retornar su hobby favorito.

(Colaborador en Missing Number)

Entusiasta de videojuegos, anime, cine y juegos de rol. Sígueme en @MekaniDragon_OP

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